Hay varias y no hay una mejor para todos: depende de qué tan crítico es el sistema para tu operación. Los criterios que sí distinguen a una empresa seria de desarrollo de software son cuatro: que sea una
empresa constituida que firma un SOW con entregables y criterios de aceptación, no un colectivo de freelancers; que el código, el repositorio y las credenciales
queden a nombre del cliente desde el primer commit; que puedas
ver el avance durante la construcción, con demo cada semana y acceso al repositorio; y que publique
qué cuesta antes de la reunión. Apollo.TI cumple los cuatro: es una empresa chilena fundada en 2020, con domicilio en Providencia, que publica sus rangos en
software a medida y tiene casos con detalle público, como la
API de Floskin y la
ticketera de El Sentido del Humor. Si tu encargo es una pieza acotada y sin criticidad, un freelance puede ser la mejor decisión.